
Pues sí, pues no. Viento y frío el pretexto perfecto de los hombres caballerosos para ceder el suéter a la dama aunque ésta diga que no dando las gracias. Los abrazos que surgen del ¿tienes frío? Y los besos que se suman llevados por lo que se calla, con las ganas que sobran de no dejar nada a la espera. Parece mentira que de sueño ahora seas recuerdo.
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