Perfil...


Reflexiono cada paso que doy,
ir más rápido o más despacio,
cuál de los dos nos hará encontrarnos.
Ya no quiero verte,
no sé de qué hablarte,
no sé qué te diré.

Pierdo la razón,
rememoro en silencio,
me provoco un poco
de nuevo e insensatamente,
la necesidad de ti.

¿Te extraño?
No, qué podría extrañar.
¿Tú sonrisa, tu juego,
tu boca, tus besos, tus manos
y más.....?

¿Te extraño?
No, es que si te veo,
de repente no tengo otra cosa
en que pensar.

De tu sonrisas, pocas,
de nuestros encuentros mínimos
de nuestra ganas de ser y,
al final no ser.

Me quedó con el intento,
y en el fracaso la lucha.
Te dejo con nuestro recuerdo,
y nuestra posibilidad de ser
perida en el arrullo,
de un grillo que mece a la Luna.

Quiero mirar tus ojos, por última vez.
No quiero volver a verte.
La disparidad haciendo toc-toc
dentro de mi.

Es que así,
mientras doy estos pasos normales, decidí;
te miro de reojo,
contemplo en un segundo tu perfil
y comprendo completamente
esto que muere hoy dentro de mí.
Este final que fue principio,
esta historia que no fue tal.
Este suceso, que yo sé cuando me mires,
también añorarás.
Se queda tu atrevimiento
y tu asertividad para entrar a mi vida,
se queda y se va,
porque veniste a medias.
Bárbara

Colapsado en un sábado...
Hace rato me preguntó (.......) por tí. -Ay aja- Sí, dijo, ¿no viste pasar a Bárbara? Creo que la vi-. Yo sí te veo, pero no te lo voy a decir. Ni voy a buscarte, ni te voy a escribir, voy a borrarte de mi vida, mientras te quedas guardado en las páginas de mi diario. Mientras narro la historia como fue y éso lo que puedo para protegernos. Pero bueno, ya vendrán más lunes y sábados, y otras sonrisas suplirán las tuyas, otros besos, y otras emociones. Sólo me detenía a contar el fragmento final de esta historia, en el que dejo el rencor durmiendo con el viento que se va sin tí.
Para ti, pero tampoco te lo voy a decir.




Internet es infinito.


He conocido personas por internet. Dos, muchas y pocas, dependiendo de como lo vean. Nunca me he dejado seducir por el peligro que existe en ello, o he sido afortunada, sólo medianamente. Tampoco soy tan tonta, y las personas no pueden fingir todo el tiempo.


He tenido cosas afines a esas personas, todos varones, por cierto. Aunque no estoy buscando mi media naranja a través de internet, otros si la han encontrado. Internet nos une, y nos desune. A veces es muy impersonal, a veces complementa nuestras relaciones tangibles.

Las redes sociales nos permiten acercarnos y alejarnos de las personas. En uno de esos caminos podemos encontrar alguien distante con el que congeniamos.

Así ha empezado la tercer historial virtual de mi vida. La segunda cimbró el miedo y la incomprensión. ¿Cómo serán las demás? Tengo mentalidad fatalista. Siempre hay algo malo en mis percepciones. ¿Habrá problemas reales? Ya los tuvimos virtuales. Las personas somos complicadas. Es normal. Siempre será normal, porque no somos los mismos y cambiamos.

¿Cómo es que algunas personas conocen al amor de su vida de esta forma? Pues qué padre es que un medio así te haga encontrarlo. No voy a tocar el tema polémico social en donde la gente usa internet para aprovecharse y extorsionar a la gente. Queda punto y aparte. De todas formas las personas se aprovechan y extorsionan sin usar internet. Somos nefastos. Obvio no todos.

¿Cómo es que encuentras un amigo por internet? De la misma manera: afortunada.

La razón de tocar este tema. Es porque mañana a esta hora habré brincado una barrera más. Consolidado lo escrito con inspiración a un espectador, que sólo ha leído y reído de las tonterías que a veces le escribo.

No sé cómo será después de mañana. Agradezco hasta este momento haber encontrado una persona en medio de millones que me escuchara sin que le hablara de verdad.

Bendito internet que nos permite abrir nuestra perspectiva del mundo, a veces depende de donde buscamos, a veces ocurre que tenemos la suerte de encontrar lo que no sabíamos que estábamos buscando.



Bárbara