L i m ó n

Limón

Ya casi agota sus ansias la locura.
este círculo imperfecto de amargura y bondad
entregado y sin secretos.
Atarantado por circunstancias arrebatadoras
y sueños efímeros e inconcretos.

Palabras que se dan por ocurrencia
al andar con el corazón a rienda suelta.

Lo único terrenal es cada paso, que sucede al otro
las huellas de los pies sobre el asfalto,
casi invisibles y sin ser;
como el pasado que ha sido olvidado,
como los secretos que han sido guardados.

Los dedos estropeando la magia,
la pluma indeleble sin gota de tinta
no quiere mas, plasmar esta vida en papel de china.

Rememoro situaciones,
pero pienso en el futuro, me entrego a el
no imagino lo que sucederá, sino que lo creo.

Siento ganas de volar,
de formar este poema con lo que ahora creo
he decidido con convicción
y así ha cedido mi corazón.

Entonces justo en este punto, recupero la fe
me recuperó a mi misma,
y recupero mi mundo cuerdo, ansioso,
que olvida el pasado arduo, levantando la mirada
porque mañana con certeza habrá de amanecer. .


Sobre las nubes...

Bebo la sangre que brota de tus poros,
Mi sed insaciable buscando tus tesoros.
Camina distante el planeta de mis sueños
y pienso en el despertar
Y en el ensueño.

En tu presencia y mis sentimientos
En este ser andante que te esta queriendo
En su querer tan suave, tan ligero, sublime.
Por el que parece a veces flotar, bajar, y volver al ocaso
A ser parte del cielo, del mar, de ti, de la nada.

Al caer de la lluvia se enciende el dolor,
Tu ausencia que arrulla mi alma
Se cierne bajo la incógnita de este pudor.
Procrea esperanza.


Me sujeto a mi almohada.
Veo tus ojos a través de mis memorias,
Tu incertidumbre, calma, estupor, tu distancia.
Me envuelvo en las olas, en mi espera.
Me siento en la alcoba, desmenuzo un pasado,
Con letras de la sopa.

Vuelo con Delgadillo, te imagino en mi cuarto.
Te miro, te describo, Te trazo en el espejo.
Me impaciento. Y cerca.
Cerca de ti, todo pasa lento
La oleada del viento, las olas del mar,
te acarician, te miran
Y tu fuego se enciende cálido, somnoliento,
Sobre alguno de mis deseos, en mi espera.

En mi locura. En tu ser, cometa fugaz, que se posa en mi,
Y me deja en la paz, de un cuadro,
De una bella pintura.
Sobre los sueños de algodón de un poeta
que se reclama, el fervor de su ingrata y taciturna
Impaciencia.