Se hicieron las nubes para mirarte por fin
En atardeceres precoces que se desnudan al alba
En el ocaso, en el brillo del sol
En la luz de tus ojos.

Existe la fe, el sueño es volar
Deslizarse en el aire, tomado de tu mano.
Cerrar los ojos, y mirarte a ciegas,
En un cuarto a obscuras.
O tal vez en un pantano
Que hasta la cosa más tenebrosa,
Brilla a tu lado, mientras ríes.

Tocarte los sueños, los desvelos, los deseos.
Sentirte en la arena, en la mar,
en todo lo que mis manos sean capaces de tocar.

Es una ilusión, el reflejo en el agua,
las ondas que deja la piedrecilla al caer
Es tú boca, tus ideas, tú risa,
todo lo que eres y no eres
Es todo el mundo,
que se compacta para quedarse en tu cuerpo
Y convertirse en todo, en todo,
y ser todo el mundo, para mí,
sólo tú.