Sueña...

Cubierta la noche con su vestido índigo
levanta los brazos, ese viento abatido.
Los pasos silenciosos que cruzan esta vereda
la mirada hacia el cielo,
intentando encontrar respuestas.

No me queda más que la fe,
de esta noche silenciosa.
A cada paso,
me abraza solamente la lluvia.

Un cabello enmarañado,
no cae de prisa quien se da el tiempo
de sonreírse a si misma.

Pintar un manto de colores vivos,
sobre las cenizas de una tristeza
hace años olvidada.

Recuerdos, y pensamientos
que abren las alas
a un futuro cercano.

La música, el cine,
todo parece una maravilla
en este cielo azul celeste.

En este ir y pasar de la gente,
voy soñando con las cosas que en realidad..
ya estoy planeando comenzar.

Sueña porque los sueños son
segundos envueltos en algodones de azúcar,
en ese tiempo imperfecto
puede ocurrir que inesperadamente
encuentres la felicidad,
y descubras por vez primera,
el lugar a donde vas.

Dicen que soñar no cuesta nada, y sí, cuesta tiempo. Ese que gastamos en soltar carcajadas, lágrimas, besos, abrazos, y más. Soñar es un acto que predica universalidad, en su raíz parece ser el único que de verdad es equitativo, pues niños, o viejos, pobres o ricos, religiosos y ateos, podemos soñar. Ni si quiera la libertad tiene está característica. Bien, yo sólo me he dado cita para escribir una noche como esta en la que soñe que me inspiraba.


Bárbara Camacho Ruedas
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About to God...

¿En qué cree alguien que no cree en un ser superior?
Cree en sí mismo, en su fuerza, su voluntad. Cree en que las personas tienen el poder de hacer que las cosas pasen y no. Y por supuesto para aquellas cuestiones que nos superan, sólo puedo decirme a mi misma: Así es la vida, una frase que alguien hace poco me dijo, con la que concordé completamente pues la otra respuesta era, porque así Dios lo quiso.

Me rehúso a ser la idea de un ente superior, me resta libertad. La forma en que la gente lo cita. Cuando muere alguien: ¡No, Dios! ¿Por qué te lo llevaste? Cuando terminan de comer en mi familia acostumbran decir: Gracias a Dios, y yo digo en determinados casos: Gracias a tal que hizo de comer tan rico, gracias a tal que hizo tal cosa para que estuvíeramos aquí. Cuando dejan el destino en manos de Dios, y dicen: Sí Dios quiere. Pero me diría un amigo: Nos vemos mañana, sí Dios quiere y sino también.

Qué mal que por cederle un agradecimiento a Dios, se les olvidé dar el agradecimiento a la persona que de verdad lo merece. Se nos olvida que, nosotros somos los que hacemos que las cosas pasen.

Ya sé que tenemos esa necesidad de dar respuesta a todo, pero cuando la respuesta es: Dios así lo quiso, Dios ésto, Dios bla, bla, bla; todo se queda igual sin respuesta, es sólo una forma conformista de no pensar.

No sé sí Dios existe o no. Hasta el momento nada me ha hecho creer que sí. Y sí, antes de entrar a mi etapa ceceachera creía que existía incluso lo citaba en mis diarios, y rezaba en las noches. Pero llegó un punto de mi vida en donde cada acto me pidió una respuesta, y al preguntarme si debía creer en Dios, nada fue lo suficientemente sólido como para sostenerme esa creencia. Nada, pues aunque mi madre pretendió hacerme católica, la religión y sus reglas se refutaron así mismas, defraudándome con su incoherencia.

Entonces, libre de ideas superiores, y para no perder el piso ni el sentido de mi vida. Decidí creer en mi misma, pues aunque puedas creer en las personas, ellas son complicadas como para cederles las riendas de tú vida. Lo mejor que uno puede hacer por sí mismo, es creer, creer que puede ser lo que quiere ser, hacer las cosas que quiere hacer.

Creer en tí mismo, te da dos resultados, decepcionarte cuando te fallas, alegrarte cuando sabes que eres lo que quieres ser y vas a hacia donde quieres ir. Lo bueno es que cuando te decepcionas puedes rectificar.

Pero la fe en ti mismo no se trata de un concepto egoísta en mi caso, porque después de todo también soy un ser humano.


Sí Dios existe: He decidido verlo en los ojos de la gente, en sus necesidades, en sus sueños, en sus anhelos, en sus ilusiones, en sus recuerdos, en sus esperanzas. Para mi Dios no existe más allá de la breve existencia del hombre, pues es éste el único capaz de comprender semejante concepto.



Bárbara Camacho.