Otro diecinueve de febrero, espectacular. Ésta vez celebré mi cumpleaños número veintitres, me sentía agobiada por la carga de esta etapa, el desempleo, y la parte de fe de unos pra conmigo, sonre todo la de los que quiero, éso me pesa y me entristece hasta perder consciencia de que no importa debo ser fuerte y seguir adelante.
Parecía un día cotidiano y por supuesto, ante mis ruegos al cielo, fue un día soleado, con viento de catorce kilómetros por hora. Frío y apesar de él, elegí usar un liviano vestido, cosa indiferente a todo.
Siempre sucede que esperamos las felicitaciones de algunas personas, quizás de aquellas que en secreto extrañamos, o queremos querer, y éso faltó. Triste. Hasta que cambió porque tuvo que cambiar.
Debo decir, a mis amigos, que está es una de las etapas más difíciles de mi vida pero también de las más padres, agradezco a todos ellos el haber estado conmigo ayer, cantando y divirtiéndose aunque no le haya dado el tiempo debido a cada uno, pero sin importar mis desvaríos, distracciones y olvidos, ni cuanto tiempo sigamos sin vernos, siempre están en mi corazón, y siempre desearé ser parte importante de sus vidas así como lo son para mí.
Gracias por otro 19, increíble, igual que muchos en el pasado, y como tendrán que ser los posteriores si dios me da licencia, jajaja, perdón.
Un camino se abre hacia adelante, y aunque un poco distante de muchas de las personas que aprecio con el alma, camino en el con la certeza de que pase lo que pase cuando necesite una mano amiga, sólo debo estirar la mía.
A mis amigos, sin enunciarlos, por si en mi torpes olvido alguno, a los que confían en mi y me dejan sentir que puedo confiar en ellos:
¡¡¡GRACIAS TOTALES!!!
Bárbie
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