Como si fuera telenovela.

No suelo quedarme sentada una hora viendo una telenovela, algunas veces acompaño a mi madre mientras las ve, aunque haya ocasiones en que sean demasiado intolerables la serie de burdas/cursis/ridículas circunstancias que nos ejemplifican ahí y termine huyendo.

Curiosamente mi mofa hacia ellas ha caído en la cuenta de que algunas historias de la vida real se asemejan un poco a lo que algunas veces vi en la pantalla chica.

Así es como de repente en mi vida, hay una serie de eventos cruciales que han determinado tanto relaciones mías como las de otros a mi al rededor. Sobre todo aquellas que te imaginas no pueden pasar.

En la vida real hay más gritos y más peleas que en las telenovelas. Hay más acción, hay menos farsa, en la vida real las mujeres (no todas) no somos muñequitas perfectas, ni después de pasar una noche con alguien amanecemos sin maquillaje y perfectas. En la vida real el amor despeina, engorda, frustra, idiotiza, el alcohol si mata, las traiciones violentan la confianza, algunas veces todo se repara y otras se quedan sin futuro.

En la vida real las personas no se perdonan con la facilidad de decir perdón, hay orgullo, necedad, incomprensión, imposición. No se termina perdonando al villano, y ni alabando al bueno. Más allá de la pantalla chica todos tenemos una máscara a veces negra, a veces blanca, a veces gris, no somos un todo, no todas nuestras relaciones son exitosas, a veces cambiamos a veces no.

En la vida real no hay dobles, la gente de verdad muere, la huella de una pérdida dura más de doscientos capítulos.

Nosotros mismos no somos personajes planeados, destinados a algo, nuestras circunstancias nos van definiendo. Pero hay historias reales que te quitan el aliento de lo parecido e impredecibles que son que parece que las viste alguna vez con tu mamá mientras lloraba en el sofá, sin embargo es de esas veces en que puedes tocar las lágrimas, pensando, en qué hay adelante algo mejor de lo que hubo en el capítulo anterior.

De cosas que se van de pinta...


Se saltó la barda para fugarse de la escuela, para no atender al maestro, para olvidar la obligación. Se saltó la barda durante diez días, porque hace dos semanas que no la veo yo. Si alguien la ve pasar, dígale a mi concentración, que el tiempo no puede esperar.

¿A dónde va la concentración justo cuando más la necesitas?

Someday...

He soñado con ser libre. Salir a la calle sin temores de la gente ni del que dirán, ni de aquellos que por mi condición de mujer me recriminan.

He querido soltarme el cabello, al hacerlo dejar mis miedos en ese movimiento. He querido besar un extraño sin juicios ni temores, y bailar en la calle, como si nada en este mundo fuera más importante que ello.

He querido salir a dar la vuelta con vestido corto y ajustado, sin intimidarme por miradas que se me enciman con lujuria. He deseado andar de día y de noche en todos los lugares, en un rincón perderme con un amor divino, enamorarme sin tener miedo a ser herida.

He querido ser libre, indiferente y objetiva, sin dolores y con mi pasado en retrospectiva. He querido sentirme plena con lo que soy, enamorada de la vida y de mi misma He querido flotar y reflejar como es este sentimiento que me inunda de dicha. He querido no depender de nadie serme suficiente.

He querido caminar pisando fuerte ser realista pero no conformista, esperar de los demás lo suficiente para no decepcionarme y para sorprenderme. He querido sólo hoy, ser libre y ser yo misma, inteligente y visceral, imperfecta pero capaz de superarme, sin dejar nunca de lado mi dignidad.

Luna para dos...

Susurra tu mirada, encandila deseos, que los sueños esperan, los guardas con tanto recelo;

Para cuando haya tiempo…. Espacio hay muy poco, distancia también, es sólo una oportunidad que está acorralada, entre... no lo sé, ¿el qué dirán?

Si es el tiempo submarino de tus deseos con los míos. Si es menos que amor…¿A dónde iremos a fundirnos, a ser noche y ser mañana, bailando tan serenos y riendo al alba?

Siguiendo un instinto, que viene de no sabemos donde. Las miradas que aguardan,tu cuerpo esperando, tal vez un indicio.

Me estás mirando, y yo, oigo murmullos que advierten sobre ti galán de ojos color trigo. En tus ojos voy tanteando el juego y en tus manos aunque pocova creciendo, va insitando

Vayamos poco a poco, quiero estar en el momento en el que dejes al futuro ser presente, quiero ver cuando abres tu cofre de sueños en espera, ser tu tiempo inesperado. Tu sorpresa anhelada.


Bárbara,

Inspirada por quien es como una estrella que queda en la arena, se deja admirar pero temerosa vuelve al mar.