[Cuento]

El hombre de ningun lugar.

Aquél hombre de andar acelerado, es hoy el hombre sin identidad. Su nombre no es nombrado. Su recuerdo es una silueta sin personalidad. Su ausencia veredicto de un pasado forjado con maldad, por éso no se le cita, se le borra, se le intenta olvidar. Mas en las noches cuando ella se recuesta, el rostro de esa silueta aparece sin chistar; sus brazos largos, su cuerpo, hasta los dedos de los pies envueltos en un par de tenis, reconocibles ante sus ojos por doquier, el sonido de su risa, sus ojos dulces, el hombre vuelve a ser llamado por su nombre, tomado de la mano. Vuelve a existir. En la obscuridad de cualquier lugar. Pronto amanece y aquél hombre tibio vuelve al recuerdo, al espacio de lo inombrarble, a ser sin ser en ningún lugar.




[...Poema de día, para la noche. Frases escritas en movimiento, capatando las ideas porque se me vuelan y las olvido...]