Del otro lado.

Puede que escriba arrebatadamente y apresuradamente lo siguiente:

He estado pensando mucho en la muerte. No puedo definir a qué se debe, sólo sé que el concepto ha estado rondando mi cabeza de mil formas. Generándome preguntas sin respuesta, muchas. Solamente he perdido una persona querida en mi vida, pero su deceso mas que doloroso trajo paz, la paz de que por fin dejaría de sufrir en este mundo terrenal.

No sé que es la muerte, mis ideas son vagas, meras hipótesis compartidas y a la vez sin conclusión. La entiendo como el punto final, ese en el que todo lo que se hizo se quedó en la historia de personas que solo nos llevarán en su memoria, y si se aportó algo al mundo, en alguna enciclopedia, libro o texto. Seremos al final solamente la pronunciación de nuestro nombre en labios de las personas que nos conocieron y de las que no.

¿Creen que me inquiero a dónde vamos, qué pasa después? Por supuesto, como todos. ¿Reencarnamos, en peces, mariposas, pumas? ¿Tuve una vida antes de ésta? ¿Qué fui, qué me gustaba, a quién ame, quién me amó, fui insolente como ahora, imprudente, terca y franca? ¿Fui humana o fui una persona egoísta y sin escrúpulos? No lo sé. No voy a gastar más tiempo en acosarme con ello después de este texto. Pues sea lo que quiera que haya sido, no importa, en este momento puedo ser lo que quiero ser. Aunque no sea la tarea más sencilla del mundo.

¿Le temo a la muerte? No precisamente, lo que temo es que me lleve antes de cumplir mis objetivos y mis sueños. Antes de dejarle algo bueno al mundo con mi existencia, antes de que por lo menos para mi, mi historia y mi vida ahora hayan valido la pena.


.....
Con la colaboración de JC en la revisión final. Gracias totales.

(Expresión de los sentimientos auténticos: La muerte.)

Una salida...*

Cierro los libros que no quiero leer, apago la música que no quiero oír. Cierro los ojos y hago como que no existe más este mundo. No veo las flores que florecen ante mí. Ni mis pies adoloridos de tanto caminar. No percibo el aroma de la tierra tras ser mojada por el rocío del amanecer. No oigo, no siento, no huelo, no degusto. He quedado atrapada en un mar de olvido. En el desierto del dolor que se cuadra ante la presencia de la nada. Quiero olvidar y, el olvido está lleno de memorias de las heridas de un pasado cercano que insiste en quedarse. ¿Dónde esá la salida? Quiero salir.

Bárbara

Escrito en Julio 2008


*El título está inspirado en una canción muy ad hoc al texto: Una salida de Carla Morrison.