Sin edición.

Navego en un mundo

en donde nadie piensa en nadie

piensan en cosas matutinas

en lo cotidiano de la noche



miré las estrellas

así como me siento tan debajo de ellas

las nubes corrieron a prisa

recorriendo los cielos

y velando los océanos



la gente de aquí gestiona ruidos

insonoros para mi

yo sólo escucho el eco del viento

y en el tu voz



tu voz traspasando las barreras

del tiempo y del espacio

éste eco que se rompe en vacío



porque en mi andar despacio

te voy pensando

y es pensarte sin querer hacerlo

es deseo fugaz que supera mis ambiciones



caminas sigilioso

por las venas de mi cuerpo

a veces te escondes y no puedo encontrarte

pero siempre vuelve la noche a sentenciarte



¿te han mirado otros ojos?

quiero mirarte

ver a través de tu alma

y conocer tus deseos más profundo

no ser un secreto

y decirle a los ignorantes

ésto que nadie sabe



hemos hablado sin hablar

tu sonrisa se pega a mis recuerdos

la convicción de que te marches lejos,

no es más que un plan que no funcionó



yo que sé

si entiendo que soy débil ante ésto

y ésto que no es nada

yo que no soy nadie para poder mirarte

y que mires a través de mi



alguna vez desee tu boca

y descubrí con sorpresa

que tu boca era sustancia táctil

que no saciaba mi necesidad de tí



que lo que quiero sobre todas las cosas

es saber, saber de ti, y no saber a ti

que prefiero el sonido de tu sonrisa

y el murmullo de tu voz

ahogarme en la comodidad

de mirarte cuando encuentro que me miras así

como yo te miro a ti.

Un instante fugaz

que en mi mente se perpetua eterno

encontrarte a ti

no a nadie más

entre tantos, tantos otros

que se cruzaron en mi andar

pude mirarte y saber a ti

un instante,

pero no saber de ti como no sé

nadie más.

Bárbara Camacho Ruedas.