Celeridad...

Atravesaban tus palabras el viento, sin hacer eco,
pero sembraban con seguridad el recuerdo de una voz
que despacio se mete dentro y,
termina cayendo
como una semilla que cayo dichosa
en un corazón donde sequía hay.

Vas, contigo te vas,
a buscar eso que haz venido a buscar conmigo
y no haz de encontrar.

Mis anhelos eran demasiados,
demasiados pocos.
Un tanto de nada, un extremo de todo.
Una sonrisa que llenara todo,
felicidad que me hiciera feliz.

Alzaba la mirada y buscaba,
te buscaba con ansia de ti,
de encontrarte y ahí no estabas.

Leo tus palabras al aire,
llenando un silencio que no quieres llenar,
pero al final lo llenas.
Como quien pronuncia un final.

Vas, contigo te vas,
te dejo porque a dónde quiera que vayas
sé que no eres quien quería encontrar.

¿Entonces qué hace el recuerdo de tu abrazo cimbrando la duda inmortal?


No hay comentarios: