:Uno:

¿Cuándo soñé tus manos?

Detrás del alba,
vi las huellas de tus pasos
y en la mordida de una manzana
la marca y la humedad de tus labios.

Caída la tarde, en el pasar del viento
reconocí los susurros del eco de tu risa
y en las gotas de lluvia,
el reflejo cristalino de tus ojos.

Soy esclavo de tus pasos
y ni siquiera te he mirado.
Soy amante de tu escencia
y ni tus manos he tocado.

Cuenta las horas, la espera es agotadora;
pensarte sin tener que pensar
frustra el espacio, y nubla el cielo,
bajo el que camino.

Mañana se hace tarde
y aún tendré que aguardar
con el corazón un poco roto
y baja la moral
te espero sentada en el espacio sideral.

Por Bárbara Camacho Ruedas
-Martes 9 de enero de 2007-

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