Una dosis de frescura para el alma,
una voz que no se escucha, que se apaga.
Un ligero y soberano ser,
un estruendo que se oprime
para que lo puedas ver.
Una luz en medio de la confusión,
una voz que por callada se hace presente.
Un reloj sin pilas,
un paso no dado,
una sonrisa pausada,
un beso de tus labios.
Bárbara
Escrito en el año 2006.
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