Se besan los amantes
al filo de las aceras,
allí en los parques
se susurran secretos para dos.
Soy el caminante
que para no hartarse en la espera
se pone a caminar.
A ver si en el camino
te llego a encontrar.
Me abraza el silencio de mis sueños
de las cosas por terminar
y de las cosas por comenzar,
¡claro! para no caer en la locura
sigo mi vida y le apuesto a todo
sin pensar.
Liberarme de mi misma, para irte a buscar
sin tener a mi consciencia mordiendo
mi impaciecia,
ni reclamando mi ingenuidad.
Te espero sin que lo sepas,
sin decirlo, sin compartirlo,
que cuando dejo de ser yo misma
se asoma mi necesidad de tí
y entonces, así en medio del camino
en el que te volví a encontrar
te beso,
como siempre y realmente,
como nunca,
con mi ansia de tenerte,
y de esperarme para ser la mujer perfecta.
No es que sea fácil
es que eres mi debilididad.
Las esperanzas y los sueños
que se depositan en un beso
a veces son tantos,
pero al terminar,
todo parece volver a empezar.
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