Nada.


Esto soy:
El polvo que se consume con el viento
y entre pedazos va regado sin rastro

El agua que queda en las aceras,
con pasado, presente y un futuro
que se eleva entre el aire,
y sigiloso desaparece, se evapora.

Pasos doy, estancados entre tierra y agua
entre arenas movedizas, extranjeras.

Me gustaría sentirme dueña
del suelo que mis pies pisan.

Esto soy,
el aire que vaga entre las manos,
las miradas, las risas, el llanto
y se forma, se equilibra,
se pierde y se tambalea.

¿Dónde está el fondo para que pueda salir?


Me habló del olvido, del silencio entre sus ojos rasgados, de la soledad entre la gente que va caminando. Me habló de sus sueños, los que lo persiguen cuando tiene los ojos abiertos. Me habló de sus dolores casi sin aliento y, recobrando el sentido, la fortaleza y el carácter echó a andar con pasos sólidos hacia el destino que lo esperaba ansioso, como esperan las páginas de un libro en blanco la tinta y el genio, del escritor ideático.