
Cuando era niña buscaba en las cosas de mi madre cuando se ausentaba y así a escondidas creyendo que no se daba cuenta me ponía su ropa y sus zapatillas. Ese afán infantil de crecer de prisa, de vivir la vida, de salir a la calle, de ir a lugares para adultos, de hacer tonterías pero de manera independiente.
Bien, yo no sé hacer esas tonterías porque crecí demasiado centrada, aunque viceral. Sin embargo hay momentos en la vida en los que creces sin darte cuenta y otros en los que sabes que estás atravesando por una lección de vida.
Los últimos cinco meses han sido apresurados, llenos de cosas que hacer, de preocupaciones, de angustias, de presiones, y al final de dicha, de una emoción confortable de saber que mis pasos van justo por el camino que quiero.
Sé que vendrán momentos duros, obstáculos que brincar, sé que habrá adversidad, pero he descubierto a lo largo de estos 23 años casi 24, y sobre todo en estos cinco pequeños meses, que puedo resolver las cosas y las puedo mejorar.
....A caminar se ha dicho....
Bárbara*
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