El intruso en mi cabeza.

Te traigo en mi cabeza,
la gente no se ha dado cuenta,
¿Ves aquella foto?
Estabas en mi cabeza.

Caminas en mi mente,
eres un caminante profesional.
Los instantes a tu lado
me acosan y me persiguen.

He intentado dormir.
¡Eres tan amable!
Porque en el ensueño
vienes a darme las buenas noches.

Pareces tan leal,
tan atento en todo momento,
tu sonrisa repetida
me está intentando engañar.

¿Qué haces al pie de la cama?
Juro recordar el beso de despedida
que te dí en el parque,
mientras me coqueteabas sin final.

¿Le haz contado a los demás,
que cuando no tienes nada que hacer,
a mi alcoba mental, te vienes a sentar?

No, otra vez, no
tu sonrisa repetida,
me está intentando enamorar.

¿Acaso no te cansas,
de sonreír, de caminar?
¿Por qué no te duermes?
Tal vez así,
me dejes descansar.

Ése temblor en mis piernas
no fue normal.
Habías estado todo el tiempo en mi cabeza.
Más ahora estás de frente,
parece que tampoco de aquí te irás.

Ya lo veo venir,
te irás conmigo en el reflejo del lago,
tomando mi mano,
hablando de las cosas que te gustan,
poniendo a prueba mis perspectivas.

La noche nos encontrará lejanos,
dispersos,
atrapados en el letargo recuerdo
del primer beso,
porque ésto que escribo sin medida
es tu sonrisa repetida
ya que, lo confieso,
no te dejo de pensar.

Bárbara

De alguna forma las letras arriba me causan gracia. Enamorarse es divertido pero cuando una persona se apodera de tus pensamientos sin poderlo evitar te frustra en medio del encanto, no soy la única y de las mil y un formas para decirle a alguien que está ocupando un lugar en nuestra vida, ésta me parece sumamente romántica y cursi, jajaja.

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